domingo, 19 de marzo de 2017

El corazón virtual de Messi



Quizá sea problema mío, pero este mensaje en el twitter de Messi me resulta perverso y repulsivo. En gran parte me lo parece porque es tan improbable que Messi sea su autor como que sea capaz de hacer correctamente su declaración de la renta. Me parece sensato que si crees, o te convencen, de que lo que con tu nombre aparezca va a ser leído y juzgado por miles, y si cometes un error millones te van a criticar, permitas que otro escriba en tu nombre. Pero en ese caso no permitas que redacte mensajes con un tono personal, porque entonces es imposible no ver el rostro, grosero y feo, del artificio.
Quien haya escrito eso, lo habrá ello siguiendo las instrucciones válidas para cualquier tragedia, celebración o muestra, cuidadosamente espontánea de la vida familiar de la estrella. No ofender a nadie, corrección en el humor y la sensibilidad, agradar a los fans y a los patrocinadores.
Habrá quien diga que aunque el mensaje sea ajeno y no sentido, es el que conviene a un embajador de la ONU, y puede ayudar a que muchos de sus seguidores tomen conciencia de ese drama. En primer lugar dudo de que alguien por simple talento deportivo y popularidad merezca ese honor, y en segundo tengo muy poca fe en que quien adquiere conciencia de los males del mundo por un tweet de Messi, se vea profundamente conmovido e impulsado a la acción.
Por supuesto no sólo es Messi quien, supongo que leyendo con tan poca atención como otras declaraciones, firma las palabras de otro. Y si no son las de otro, son las de quien se quiere aparentar ser. No solo por interés de mercado, de fama y de contratos, también simplemente por construir una identidad virtual mucho más presentable que la real, por quedar bien y conseguir muchos me gusta.
Entiendo, y hasta acepto, que en internet prime el retoque favorecedor sobre la sinceridad, que haya mucha más publicidad que confesiones, pero no me parece tolerable que se trafique con el dolor.