Sí, el apocalipsis zombi va a llegar.
No es que crea que en que en los cementerios va a ver una
operación salida, o que nos vamos infectar por un terrible virus que se
contagia por el aire al decir “gobierno”.
Pero pensemos que caracteriza a un zombi. ¿Un permanente
look de lunes por la mañana? ¿Una atracción por el ruido igual a la de un
reguetonero compulsivo? ¿Una dieta muy poco equilibrada? ¿Una nula disposición
para el running?
Sí, también. Pero para mí lo más relevante es su nulo uso
del cerebro. Su comportamiento primario que anula su humanidad.
¿Hemos dejado de utilizar la inteligencia en este mundo?
Pues la verdad, viendo las procesiones de pokemitas parece que como en
Terminator o Matrix las máquinas ya nos tienen esclavizados. La diferencia es
que en este caso han adquirido el poder de una manera más sutil. Desconectar y
divertirse con juegos tontos es algo que está muy bien, pero ver estas
manifestaciones de cabezas agachadas, andando por el mundo real pero
preocupadas sólo por lo virtual, me angustia un poco.
Pero la forma más peligrosa de apagar el cerebro es el
fanatismo. Se anula cualquier otro pensamiento, cualquier cuestionamiento, cualquier
principio que pueda oponerse a la causa. Se deja de ser persona, para
convertirse en un instrumento.
Los fanáticos provocan reacciones poco racionales impulsadas
por el miedo y por el odio. Sólo así se puede entender que Trump, que es como
Belén Esteban en millonario americano, tenga muchas posibilidades de gobernar
EE.UU.
Hay otros miedos como el de tener que compartir la tarta con
otros muchos que tampoco ayudan a ser muy comprensivo. Y claro, siempre resulta
más fácil rodearse de aquello que nos refuerza, que tratar de asimilar lo que
nos hace ver que nuestras opiniones no son verdades y nuestras creencias son
sólo opciones.
En fin, que si esto sigue así trataré de unirme a alguna tendencia
zombi dominante. No se me da bien mantener ideas muy claras y puras, así que me
costará, pero trataré de adaptarme. Cómo dijo ese gran líder: “Pika, pika,
pikachu!!”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario