miércoles, 3 de mayo de 2017

Escritos para no gustar a nadie I

Porque prefería que ganara el Atlético 

No soy un apasionado aficionado del fútbol. Por eso puedo tomar partido por uno u otro equipo por criterios poco unidos a la emoción. En el caso del Atleti y el Real Madrid el criterio por  el que prefiero al primero es el mérito. Creo que es mayor su mérito por ser un club con menos recursos, como considero que es mayor el mérito de quien se tiene que construir su vida desde un inicio que el de alguien que nace rico y que por ello tiene un camino mucho más fácil. Es verdad que también el rico para tener éxito debe esforzarse, pero menos. Y también es verdad que el Atleti no es de lo más ricos, pero está muy lejos de ser pobre: pobre es el Racing de Santander, pobre de pedir.
El Madrid puede permitirse fichar a muchos jugadores de gran talento, y por ello puede hacer un fútbol más vistoso. Además se ve presionado no solo para ganar siempre si no para hacerlo de un modo arrollador, lo que hace que sus partidos sean más abiertos. Como espectador del fútbol como espectáculo, prefiero ver al Madrid. Por razones similares, aunque me sienta orgulloso de ganarme la vida con mi trabajo, preferiría ser rico y vivir en un lujoso vacío.
Siguiendo el mismo argumento, debería preferir ver también los partidos del Barça. Pero ahí sí interviene el aspecto emocional. Una emoción negativa surgida ya en la infancia cuando el Barcelona se convirtió en el necesario opuesto. Ya de adulto la saturación propagandística sufrida en mi tiempo en Cataluña provocó un efecto rechazo. Temas posteriores han aumentado la antipatía: la evasión fiscal, afortunadamente chapucera, el victimismo en la derrota, la consentida conversión del club en símbolo del nacionalismo, incluso del independentismo…Asociar a un club deportivo con una ideología no solo es una tontería: es también un peligro. Igualmente, que un equipo profesional, que solo busca el rendimiento deportivo y económico, se piense más que un club, o se atribuya valores de limpieza y nobleza me parece una ilusión alocada.
Aun existiendo esa antipatía, sería un espectador fiel del juego del Barça si me atrajera el fútbol del que es, con muchísima diferencia, el jugador con más talento del mundo. Pero la manera de jugar de Messi, si bien admirable, no me resulta estéticamente  atractiva. Nada que ver con Zidane, el jugador más elegante de la historia. Es el entrenador ideal para el Madrid sin duda. Es de lo muy pocos que por su solo nombre e historia es respetado por estrellas con descomunales egos. A eso hay que unir su imagen pública impecable; siempre discreto y correcto en sus declaraciones. Nada que ver con Luis Enrique que ya mucho antes de llegar al Barcelona era un soberbio maleducado. Tampoco nada que ver con el visceral Simeone, entrenador ideal para el Atlético, a pesar de ser demasiado emocional para dirigir bien en caliente, durante los partidos.
Digo que prefería y no que prefiero porque tras el resultado de ayer no apostaría ni un euro por el Atlético. Espero que al menos gane la vuelta. Ya que no ha podido ser el Atleti, desearé que la Champions la gane el Madrid, y me alegraré si la Liga no la gana el Barça. 

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