Ayer, en una calle cualquiera de nuestro pa…de nuestro Estado, cinco…seres humanos, cuyos nombres son Pedro, Santiago, Pablo, Albert y Paul (bueno, también se llama Pablo, pero le gusta Paul, le suena internacional y con clase), tuvieron la siguiente conversación:
Pedro—¿Bueno, qué hacemos esta tarde?
Santiago—Pues no sé, teníamos que haber ido a los toros pero como el mariquita este no quiere…
Pablo — Es un espectáculo oscuro, retrógrado, lleno de sufrimiento. Mejor un entretenimiento culto, por ejemplo una buena película.
Pedro — Una peli puede estar bien.
Albert — No voy a votar en contra.
Santiago — Venga vale, que no se diga que no soy demócrata. Pero vamos a un cine bueno, ¿eh? A mi no me llevéis a uno en el que haya moros o panchitos.
Paul — Podemos ir al de mi barrio, que es más caro, pero es un cine de alto nivel.
Albert — Yo me puedo sentir bien en cualquier cine. El del barrio rico ya me va bien.
Pedro — No es mi ambiente preferido, pero puedo ceder en pro de la armonía.
Santiago — Pedro, tú lo que quieres es ligar con mujeres ricas, cabrón. Pero no me extraña, se cuidan mucho y huelen muy bien. Y saben cual es el papel de la mujer, no se andan con empoderamientos ni gilipolleces.
Pablo — Lamentable tú veneración del patriarcado. Y me repugna este desprecio a los barrios humildes. Pero bueno, la verdad es que ese cine no me queda lejos de casa.
Santiago — Patriarcado el que tengo aquí colgado. Vamos a ver la de Rambo ¿no? Paul, apóyame, que si no el Pedrito y Pablete van a querer ir a uno de cine independiente español. Y Albert es capaz de unirse a ellos. Menudo coñazo. A mi me gusta lo español más que a nadie, pero lo español de verdad, no esa mieeerda que atenta contra nuestros valores tradicionales. En nuestro cine hay mucho moderno piojoso, y mucho maricón y mucha lesbiana.
Albert — Eh, yo tengo criterio propio, y hago oír mi…
Pedro — Señores, escribe Quim. Dice que su barrio está muy separado de los nuestros. Que solo está dispuesto a quedar con nosotros si le pagamos la entrada y las palomitas.
Santiago — Anda y que le follen.
Pablo — Hay que tener comprensión con las especiales circunstancias de nuestro compañero. Hay que valorar su propuesta y darle una respuesta que demuestre nuestro deseo de concordia.
Santiago — Hay que darle un par de hostias.
Pedro — Santiago, tu eres nuevo en el grupo y no comprendes bien la situación…
Santiago — ¿Qué hay que comprender? Menos mal que he llegado yo, porque si no abusa de vosotros cualquiera. Hacedme caso a mi y os irá mejor.
Albert — Quina jeta el Quim, yo también soy de su barrio y no hay tanta distancia. Es cuestión de querer. Si se monta ahora en el 155 no tardaría nada.
Paul — No se puede ceder a estas imposiciones unilaterales.
Santiago — Ahora lo dices, si todos sabemos que le has estado pagando de todo. Tu y el Pedrito. Lo que no se es si le habréis dado solo dinero o también le habréis pagado en carne. ¿Le habéis hecho algún favorcito, eh?
Pablo — Déjate de mama…de tonterías
Pedro — Bueno, creo que debo ejercer de líder y contestarle: “Tú vente para acá, y ya vemos” emoticono de guiño.
Santiago — Pero que maricas sois.
Pedro — Ha contestado “Iré, pero no estoy dispuesto a ceder en ninguna de mis peticiones”.
Pablo — Es un gesto de buena voluntad que debemos valorar. Creo que aquellos de vosotros que tenéis más capital podéis soportar el gasto adicional.
Santiago — Es una demostración de que no tiene huevos de ir solo a ningún sitio. ¿Te lo digo más claro? No tiene huuuevooos.
Albert — Yo a su lado no quiero estar, os lo digo ya.
Paul — Albert tu harás lo que se te diga.
Pedro — Eso Albert. Y tu también Pablo.
Santiago — Que panda de nenazas. Y que por vuestra culpa me haya perdido una magnífica corrida…
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