domingo, 8 de marzo de 2020

Sola y borracha


Me preocuparía mucho si fueras a casa sola y borracha. Si una noche estás sola y borracha, coge un taxi o un cabify y que te deje en la puerta de casa. Claro que tienes derecho a ser libre, a actuar como cualquier otro, e incluso a equivocarte sin que el mismo error sea para ti más costoso. No lo digo por moralidad o puritanismo. Ya sé que eres capaz de cuidarte y no buscas protección. Y no quiero infundirte miedo, fíjate, con la que tenemos ahora encima…Pero me preocupo. Yo y los que nos preocupamos por ti sabemos que por las noches hay hombres-lobo que no se rigen por la luna. Y si una noche vuelves sola y borracha, andando por la calle, serás para ellos una caperucita confusa, que no sabe distinguir bien a una abuelita de un depredador.

Lo que te dice el gobierno…el gobierno, cualquier gobierno te dice lo que cree que sus votantes quieren escuchar. La verdad le es indiferente. Te dirán que las leyes y el castigo…Un hombre-lobo cuando se convierte en bestia no piensa que luego llegará el cazador. No piensa. Además, la justicia puede ser más justa, pero nunca será sanadora.

Lo que dice el gobierno, no vale de mucho. Como lo que dicen hoy algunos, con sus halagos genéricos que os igualan a todas. Como si tu fueras igual que Silvia, a la que no soportas, o de Olga, en la que no confías nada.

Sí, quizá, si la educación mejorase, si la sociedad evoluciona, algo mejoraría…quizá, no sé. Mucho ha evolucionado en lo que llevo de vida y me alegro. Pero aún ahora, sigue habiendo bestias, contenidas, cuando no les queda otro remedio, pero al acecho. Es difícil cambiar con la educación, es difícil porque aún los profesores lo hagan bien, los padres lo hagan bien, los chavales tienen al alcance otra educación completamente opuesta. Ellos pueden elegir una música, unos vídeos, unos mensajes que les muestran algo completamente distinto.

Ojalá tuviéramos un mundo en el que se respetará al otro. No hablo de sonrisas y amor, hablo de respeto y consideración. Pero tengo la impresión de que cada vez se tiende más al respeto sólo a lo muy similar, casi idéntico.

Ojalá la imaginación, la inteligencia, el talento, la bondad, la energía creadora y transformadora tuvieran siempre las puertas abiertas, vengan de donde vengan, sin importar detalles irrelevantes, como el sexo o el origen. Pero en muchas ocasiones, en las puertas hay alguien exigiendo la tarjeta de socio para entrar. Tarjetas de clubs cuyos socios o lo son por nacimiento, o por otras circunstancias que poco o nada tienen que ver con el mérito.

Ojalá un día el mundo sea mejor, ojalá compartamos un futuro en el que no tenga que preocuparme. Pero de momento, hazme ese favor, no vuelvas a casa sola y borracha.

No hay comentarios:

Publicar un comentario